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jueves, 6 de septiembre de 2018

CEMENTERIO DE MONTMARTRE

«Un viaducto parecido al nuestro de la calle Segovia cruza la calle de Caulaincourt, esta calle tan populosa y de magníficos edificios; el que va por este viaducto va viendo por su entrecruzado de hierro las sepulturas y panteones. A la entrada de la rue Caulaincourt, por encima del viaducto de hierro, pasan los autobuses: la vida arriba y abajo la muerte»
Cita de José Gutiérrez Solana, de su libro «París»



Abajo, el cementerio. Arriba el viaducto que lo cruza
Cementerio de Montmartre

En París, los cementerios no solo son el lugar de descanso eterno para los que ya han dejado este mundo, también se han convertido en un remanso de paz para los que continuamos aquí. En los más conocidos, y otros no tanto, los muertos están acompañados durante todo el día, pues son un punto turístico más de la ciudad. Y eso no es malo. Están construidos de forma que se hace agradable caminar por sus calles, sombreadas por grandes árboles que invitan al descanso. Son museos al aire libre porque muchas de las tumbas y panteones son verdaderas obras de arte dignas de admirar. Allí veremos a los que van a visitar a su difunto, y a los turistas que se sienten atraídos por el lugar y por las tumbas de los personajes famosos. Y si miramos por encima de sus muros, veremos los edificios que lo rodean, y a los inquilinos que viven en ellos mirando desde los balcones, con normalidad,  las tumbas de sus seres queridos o las de sus vecinos allí enterrados. 

El viaducto Caulaincourt es un puente metálico que pasa por encima del cementerio. Fue construido en 1884, a pesar de las muchas polémicas que hubo con relación a su construcción
Cementerio de Montmartre

Estos cementerios de París, que ahora quedan intramuros, en el siglo XIX fueron construidos fuera del recinto de la ciudad y el crecimiento de esta, los ha devuelto de nuevo al interior. Y es de imaginar que perdurarán dado el interés que ha ido suscitando, sobre todo en los turistas.
El cementerio del Norte, más conocido como cementerio de Montmartre, fue inaugurado el 1 de enero de 1825
Cementerio de Montmartre

Este cementerio se construyó en el emplazamiento de las antiguas canteras de Montmartre, famosas por la buena calidad del yeso que de allí se extraía, y del que se hizo buen uso en la construción de la ciudad. Ocupa un espacio de unas 11 hectáreas, siendo el tercer cementerio más grande de París después del Père-Lachaise y el de Montparnasse. Se inauguró el 1 de enero de 1825 y se le conocía como el Cementerio de las Grandes Canteras. Esta cantera ya fue utilizada como fosa común durante la Revolución Francesa.
Tumba de Francis López. Fue un compositor francés nacido en Montbéliard, el 15 de junio de 1916, y muerto en París el 5 de enero de 1995. Autor de operetas de éxito como La bella de Cádiz, Andalucía, Mediterráneo, El cantor de México o El vagabundo gitano. Cantantes como Luis Mariano, Tino Rossi, Georges Guétary, Maurice Chevalier, Josephine Baker, Annie Cordy y Line Renaud consiguieron grandes éxitos en Francia con la interpretación de sus composiciones.

Cementerio de Montmartre
El acceso a la necrópolis está en la avenue Rachel, que comienza en el boulevard de Clichy y termina en el cementerio. Fue creada en el mismo año que se inauguró el cementerio, aunque no tomó este nombre hasta 1899. 

Entrada al cementerio de Montmartre en 1825


Es cierto que de no ser por el barón Haussmann y su obsesión por las líneas rectas, París no sería tal como la conocemos hoy; es por eso que debemos alegrarnos de que esto ocurriera. Pero también es verdad que no dudó en destruir numerosos edificios de importante valor patrimonial para llevar a cabo su proyecto. La creación de la rue Caulincourt y el viaducto con el mismo nombre “fue concebida por el prefecto del Sena, el barón Georges Eugène Haussmann” con el fin de ofrecer una ruta más sencilla para salir de Montmartre por el lado oeste de la colina.  





Desde la rue Caulincourt y antes de cruzar de viaducto dirección Montmartre, estas escaleras llevan hasta la entrada del cementerio en la avenue Rachel

Cementerio de Montmartre

La rue Caulincourt se abrió en 1867, y dos años más tarde se bautizó con su nombre actual. Para dar continuidad a la calle fue necesario la construcción del viaducto de Caulincourt. La creación del puente implicó cierta remodelación en el cementerio: Las sepulturas que ocupaban el espacio donde debían ir los pilares del viaducto tuvieron que cambiar de ubicación, y la misma suerte corrieron las que estaban en la esquina sur del cementerio, gastos que fueron sufragados por la ville de París.   

Así se pueden ver hoy algunos panteones del cementerio de Montmartre, al resguardo del puente
Cementerio de Montmartre
Pero no todos estaban de acuerdo con el traslado de las tumbas, como fue el caso de los descendientes del almirante Charles Baudin.   Estos, además de rechazar el cambio de la tumba de su padre, demandaban la anulación del decreto que autorizaba la ejecución del proyecto. Para ellos, el proyecto del barón Haussmann no solo distorsionaba el aspecto del cementerio, también consideraban una profanación el desplazamiento de las sepulturas y planteaban la posibilidad de construir la calle de manera que no tocara el cementerio.


El paso del tiempo deja su huella en las sepulturas. Estas, probablemente tienen concesión a perpetuidad y son tan antiguas que los descendientes, si los hay, parecen haberlas olvidado

Cementerio de Montmartre
Entre el 1 y 2 de mayo de 1861, en el Senado se debatió el proyecto del barón Hausmann y la petición hecha por los descendientes del difunto almirante. Tras el debate, la asamblea rechazó el proyecto del puente por una mayoria que dijo "no" (50 votos contra 38). Algunos años más tarde, en 1867, la construcción de la rue Caulincourt fue declarada de utilidad pública y el viaducto finalmente fue construido.


Las tumbas de Montmartre bajo techo
Cementerio de Montmartre
En 2012, la Ville de París se comprometió a llevar a cabo un estudio para conservar el aspecto paisajístico del cementerio y su patrimonio, como ya se hizo con el cementerio Père-Lachaise. El 20 de diciembre de 2013, se aprobó una primera inscripción como monumento histórico.

Un museo al aire libre
Cementerio de Montmartre
Entre las sepulturas de personas ilustres se encuentra, por citar alguna, la tumba de Émile Édouard Charles Antoine Zola, más conocido como Émile Zola (París 1840-1902). Fue un escritor francés considerado el padre y representante del naturalismo.
Tumba de Émile Zola
Cementerio de Montmartre
Pero la tumba más visitada es la de Dalida (El Cairo 1933-París 1987) y siempre está llena de flores. Fue una cantante y actriz francesa que nació en Egipto. Fue la primera mujer en recibir un disco de diamante como reconocimiento a la cantidad de copias vendidas (140 millones en todo el mundo) Tras varios dramas personales, se suicidó en 1987.

Tumba de Dalida. La escultura tiene la estatura real de la cantante
Cementerio de Montmartre
No es un cementerio común cuando paseamos por sus calles bordeadas de árboles, que le dan un aspecto romántico. Si contemplamos las obras de arte que adornan algunas tumbas, podríamos pensar que estamos en un museo, pues en ellas trabajaron artistas como Rodin, y en las sepulturas quedaron los restos de personalidades tan conocidas como Alejandro Dumas o Berlioz.
Desde el viaducto de Caulincourt
Cementerio de Montmartre
Sea cual sea su motivo por el que viajan a París, si el tiempo se lo permite, no duden en visitar alguno de sus cementerios más célebres. No saldrán defraudados tras la visita.

miércoles, 15 de abril de 2015

Moulin Rouge


Moulan Rouge

En el bulevard de Clichy, a los pies de la colina de Montmartre, en 1889 se abrieron las puertas del Moulin Rouge, un cabaret que surge en los tiempos de la Belle Époque en París. Su aparición no podía ser más oportuna, teniendo en cuenta que este periodo que transcurre entre dos guerras, (Franco-Prusiana y Primera Guerra Mundial) representó un cambió en todos los aspectos de la sociedad parisina. Los promotores fueron dos expertos en el mundo de los negocios, conocedores del gusto del público, que apostando por su éxito proclamaban que el Moulin Rouge "se convertiría en uno de los templos más grandes de la música y la danza". Se llamaban Joseph Oller y Charles Zidler.

Primer cartel publicitario de la apertura del Moulin Rouge. Durante los dos primeros años, esta fue la imagen del cabaret. Representa a la cabareteras subidas en burros de camino a molino.


Mientras París ampliaba sus muros y el barón Haussmann la convertía en una ciudad de grandes bulevares, ordenada y cada vez más urbana, Montmartre seguía conservando un ambiente bucólico, de pueblo, con calles empinadas y estrechas. El límite entre ambos mundos era y es, el bulevar de Clichy y a la altura de la Place Blanche, el Moulin Rouge. Se construyó entre dos edificios y además, el lugar contaba con un jardín trasero donde las actuaciones se llevaban a cabo siempre que el tiempo lo permitía. Para hacer honor al nombre, sobre el techo del cabaret se colocó un gran molino de color rojo que se iluminaba por la noche para ser visto a gran distancia y que nada tenía que ver con los molinos que desde tiempo atrás ya formaban parte de la colina. El objetivo de ambos empresarios era crear un cabaret con un ambiente extravagante y de moda, un lugar capaz de acoger a todas las clases sociales, donde el espectáculo podía estar en el escenario o entre el público. Un local donde la vida era relajada y los clientes variaban en un amplio rango, desde los más ricos hasta los menos afortunados, todos se codeaban con todos, lo importante era la diversión.

Moulin Rouge

Cuadro de Toulouse Lautrec, 1895. La Goulue y Valentin le Désossé bailando en la sala del Moulin Rouge.

Los espectáculos que se representaban en el Moulin Rouge, rápidamente se hicieron populares, pero lo que realmente consagró a este cabaret fue el Cancán, un baile que reflejaba a la sociedad parisina de la época, "frívola y canalla" en el que las bailarinas levantaban sus faldas con encajes mostrando la ropa interior. Con seudónimos imaginados y algo atrevidos, las bailarinas rivalizaban entre ellas cuando estaban en el escenario. Louise Weber, apodada La Goulue (la glotona) y después Jane Avril, llamada también Juana la loca, fueron de las más populares por la habilidad y provocación que mostraban al bailar. Solo una figura masculina, la de Valentin le Désossé, como bailarín y coreógrafo, apodado el hombre de la Cuadrilla, destacó junto a las bailarinas, pero nunca llegaría a bailar como ellas.

Baile en el Moulin Rouge. Pintura de Toulouse Lautrec que capta un momento de la sociedad parisina en el cabaret.

Toulouse Lautrec, fiel a este lugar, inmortalizará con sus pinturas postimpresionistas la vida en el Moulin Rouge. No teniendo la necesidad de realizar trabajos por encargo, Lautrec elegía temas de personas que conocía bien o caras que le interesaban y, como él se relacionaba con gente de todo tipo, sus pinturas cubrían una amplia gama de clases sociales: nobles, artistas, escritores, deportistas, médicos, enfermeras y pintorescas figuras de Montmartre. Muchos de sus cuadros representan a prostitutas porque las consideraba las modelos más ideales, por la espontaneidad con la que se movían desnudas o semidesnudas. "Pintaba sus vidas con curiosidad, sin moralismo ni sentimentalismo y, sobre todo, sin buscar atribuirles el menor carácter fascinante"
Los diez primeros años del Moulin Rouge transcurrieron con una sucesión de soirées de lo más extravagantes, que se mantuvieron hasta los primeros albores del siglo XX. Todas las atracciones, bailes,...dejaron de estar a la moda y el cabaret comenzó a perder su esplendor. A las órdenes de su nuevo director, Paul-Louis Flers, lo transformó en teatro con la idea de que fuera un lugar más prestigioso, aunque él solo se mantuvo durante nueve meses a cargo de tan célebre local.  En los años sucesivos, con numerosos directores y hasta la llegada de la Primera Guerra Mundial, el Moulin Rouge se convirtió en el centro de representación de la opereta. Aún hubo tiempo, antes de la guerra, para que hiciera su aparición una nueva vedette, la apodada Mistinguett. El 29 de julio de 1907 hizo su primera puesta en escena con « la Revue de la Femme » (Revista de la Mujer), que resultó ser todo un éxito.

El Moulin Rouge

En 1915, un incendio lo destruyó por completo, atrás quedó la esencia de una época que marcó la historia de París, pero el Molino Rojo no se dio por vencido y de nuevo abrió sus puertas en 1921, con Mistinguett, que continuó en el escenario, hasta que en 1929 decidió retirarse. Esta retirada hizo del Moulin Rouge uno más entre todos los cabarets que había en París.

Durante la Segunda Guerra Mundial, quedó convertido en sala de baile con el nombre de Robinson Moulin Rouge. En la primavera de 1944, Édith Piaf, ya reconocida como artista, actuó sobre el escenario de este Music-Hall, que con el paso de los años se ha ido acomodando a los tiempos. Ahora sigue siendo una atracción para el público, mayormente turistas venidos de cualquier país, que supongo buscan encontrar una evocación del ambiente que tiempo atrás dio origen al mítico cabaret.

sábado, 29 de noviembre de 2014

Calles de Montmartre. Rue Lepic.

Montmartre, un lugar representativo de París. El paso del tiempo no ha conseguido borrar del todo lo que fue, el "barrio de los pintores", "el barrio bohemio" No tiene nada que ver con el París que queda abajo, pegado al Sena. Sus calles empinadas y estrechas no se parecen en nada a los amplios bulevares, ni sus casas a los lujosos edificios haussmannianos,...y su ambiente sigue reflejando en algunos rincones el viejo Montmartre.

Rue Lepic.
A dos pasos del Moulin Rouge, ubicado en la Place Blanche, bulevar de Cichy , comienza su ascenso la rue Lepic, con un largo recorrido que nos llevará casi hasta la cima de la colina. 
Es el resultado del acondicionamiento de varios caminos y senderos que iban desde la "barrera Blanche" (actual Place Blanche) hasta la cima de la colina. Un día de 1809, Napoleón I subió hasta lo alto de la colina para ver un telégrafo que había instalado sobre el coro de la iglesia de Saint-Pierre de Montmartre. En esta época el camino para llegar hasta la iglesia se encontraba en mal estado y Napoleón no pudo continuar a caballo, por lo que tuvo que hacerlo a pie. Este contratiempo dió lugar a que se acondicionara la calle bautizándose con el nombre de calle del Emperador. Más tarde, alternativamente, usó los nombres de Route Déparamentale y rue Royale. A partir de 1864 adoptó su nombre actual por el General de División Louis Lepic.

Rue Lepic.

Tres lugares, tres personas, tres historias distintas que ya forman parte de esta calle, me han llevado a escribir sobre ella. Diferentes situaciones que hacen, para los que visitamos estos lugares, que nos resulten interesantes y entretenidas.

En el nº 15 se encuentra el "Café des Deux Moulins". Si conocéis la película de "El fabuloso destino de Amelie Poulain", aquí se rodaron las escenas del restaurante donde ella iba a trabajar.

Cafe des Deux Moulins. Rue Lepic. Barrio de Montmartre.Interior del Café des Deux Moulins. Rue Lepic. Barrio de Montmartre.

En el n° 54, Van Gogh vivió durante dos años, desde 1886 hasta 1888, en un apartamento con su hermano Théo, en el tercer piso de este edificio. En una de las ventanas hay puestos unos girasoles. El cuadro de la derecha, pintado por Van Gohg, refleja lo que él veía desde la ventana del apartamento.

Fachada del edificio donde vivió Van Gogh. Rue Lepic. Barrio de Montmartre.



























El tercer personaje, de apellido Debray, está relacionado con el Molino de la Galette. En 1809 esta familia compró el terreno en el que había dos molinos, el Blute-fin y el Radet. 

Rue Thozolé. Barrio de Montmartre, París.
Sobre el Blute-fin se cuenta que los cuatro hermanos Debray, durante la Batalla de París, defendieron su molino mientras esta era asaltada por las tropas rusas. Tres de ellos fueron abatidos y el cuarto, fue hecho prisionero. Después lo descuartizaron y sus trozos fueron colgados en las aspas del molino. Es por eso que el molino se mantuvo en pie. Actualmente no está abierto al público ya que se encuentra en una propiedad privada. Pero si vamos hasta la calle Thozolé, lo podremos ver.

Su hijo mayor fue atravesado por una lanza, retirándose a morir al pie del molino. Pero consiguió sobrevivir, aunque con una discapacidad. Fue él quien más tarde, en 1834, convirtió el Radet en una sala de baile.

En 1915 se salvó de la demolición gracias a una asociación. En 1924, su propietario lo trasladó a la esquina de las calles Girardon y Lepic. En 1924, fue transformado en taberna abriendo solo los domingos y días festivos. Fue entonces cuando tomó el nombre de Moulin de la Galette. 



Moulin de La Galette. Montmartre, París.






En la foto una imagen del actual Molino de La Galette, convertido en restaurante.


La rue Lepic forma parte de un tour que hice una mañana junto con un grupo de amigas. Una de ellas hacía de guía, porque ya conocía el recorrido y decidió compartirlo con las demás.